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sábado, 14 de diciembre de 2013

Cómo transformar empleados en embajadores de marca

Publicado por: Alexia Herms (16/10/2013)


De pequeña siempre me decían “No juzgues un libro por su portada”. Pero en la vida real es difícil poner en práctica eso de “no juzgar únicamente por la primera impresión”.
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La imagen, o en definitiva, la ropa y los accesorios que llevamos crean un código de comunicaciónno verbal muy potente. Lo que llevamos envía a los demás un conjunto de información sobre nosotros, así que a la pregunta: “¿Es importante cuidar nuestra imagen personal en el entorno profesional?La respuesta es siempre: Sí.
Aunque a veces nos cueste aceptar que la apariencia o la imagen importan, la realidad es que las personas reaccionan hacia nosotros basándose en una serie de percepciones. Esas percepciones vienen determinadas por los símbolos visuales que transmitimos, y eso hace que los demás interpreten aspectos como nuestra personalidad, gustos, hábitos y estilo de vida.
Gestionar nuestra imagen es tomar el control de nuestra mejor carta de presentación, para así convertirla en una excelente herramienta de liderazgo. Si sabemos que los demás toman decisiones basándose en las primeras impresiones debemos asegurarnos de que lo que transmitimos con nuestra imagen es lo adecuado.
¿Si las organizaciones se esfuerzan en cuidar su imagen corporativa, ¿Por qué no hacer lo mismo con nuestra imagen personal?
Al fin y al cabo, la imagen es un elemento clave en nuestra estrategia de branding personal, y que requiere una evaluación honesta de nuestro rol, edad y responsabilidades. Además debemos de analizar cuál es nuestra tipología corporal y elegir aquellas prendas y accesorios que por sus líneas, formas, volúmenes y colores nos ayuden a reforzar nuestra marca personal.
Todos somos y dejamos marca. Así que nuestra imagen debería comunicar: quién somos, qué podemos ofrecer y hacia dónde queremos ir. Y es que una buena imagen personal poco tiene que ver con usar ropa de marca o accesorios a la moda, la buena imagen personal es aquella que expresa nuestra verdadera identidad.

Cómo evitar que tu marca personal entre en vía muerta

Publicado por: Jordi Collell (18/10/2013)


Los objetivos, las metas, los sueños y los proyectos son elementos definidores de la marca personal que tienen una proyección a largo plazo, nos identifican y nos distinguen  de los demás. Para ser reconocidos y memorables es necesario ser consistentes con lo que decimos, hacemos y comunicamos. Las personas estamos en continuo movimiento, la vida es movimiento y cambio y la marca personal no es en absoluto ajena a esta circunstancia. Y este proceso de constante mutación y adaptación a los entornos cambiantes afecta a la totalidad de la marca incluidos sus elementos identificadores.

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En cada persona hay elementos definitorios y definitivos y no se trata de un juego de palabras. Hay unos elementos que nos definen y que se adaptan a cada momento de la vida y otros que forman la parte más fija de nuestra identidad. Unos, los definitorios, son producto de opciones y decisiones personales y los otros, los definitivos, pueden provenir bien sea de una elección vital o de circunstancias específicas. En el primer bloque se encuentran la visión, los proyectos y los sueños y en el segundo la misión, las opciones religiosas y los atributos adquiridos por nacimiento y pertenencia y ambos forman parte de nuestra identidad.

Cambiar los sueños, los objetivos y los proyectos suele causarnos desasosiego y sensación de infidelidad cuando no son más que la adaptación al cambio de nuestra misión .

Mantenernos aferrados por principio a los elementos no definitivos de nuestra identidad nos puede llevar al inmovilismo, la vida es adaptación al cambio e impedir esta adaptación o negar el cambio es dirigir la marca personal, la identidad hacia una vía muerta.

Todos tenemos derecho al cambio, a reformular nuestros sueños y a posponer proyectos importantes. Reconocer este derecho es tomar consciencia de que estamos vivos y de que somos movimiento.

La necesidad de cambio sale de la razón y del corazón. Nuestra intuición y nuestras emociones son el primer indicativo de que nuestra vida tiene que tomar un nuevo derrotero y nuestra razón nos ayuda a encontrar la manera de hacerlo. Una marca personal  que se niega a escuchar los mensajes del corazón corre el riesgo de anquilosarse.

La vida es camino y aprendizaje. Cada paso que damos nos aporta nuevos elementos de conocimiento y nuevas experiencias. Cada situación de cambio implica cerrar un libro para abrir otro y por este motivo el cambio es aprendizaje y vida.
Pensar en el cambio y ponerlo práctica no es abandonar, no es una manifestación de inconsistencia es un signo de crecimiento y de fortalecimiento de nuestra marca personal.  Permitirse el cambio es optar por la vida.

Cómo evitar que tu marca personal entre en vía muerta

Publicado por: Jordi Collell (18/10/2013)


Los objetivos, las metas, los sueños y los proyectos son elementos definidores de la marca personal que tienen una proyección a largo plazo, nos identifican y nos distinguen  de los demás. Para ser reconocidos y memorables es necesario ser consistentes con lo que decimos, hacemos y comunicamos. Las personas estamos en continuo movimiento, la vida es movimiento y cambio y la marca personal no es en absoluto ajena a esta circunstancia. Y este proceso de constante mutación y adaptación a los entornos cambiantes afecta a la totalidad de la marca incluidos sus elementos identificadores.

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En cada persona hay elementos definitorios y definitivos y no se trata de un juego de palabras. Hay unos elementos que nos definen y que se adaptan a cada momento de la vida y otros que forman la parte más fija de nuestra identidad. Unos, los definitorios, son producto de opciones y decisiones personales y los otros, los definitivos, pueden provenir bien sea de una elección vital o de circunstancias específicas. En el primer bloque se encuentran la visión, los proyectos y los sueños y en el segundo la misión, las opciones religiosas y los atributos adquiridos por nacimiento y pertenencia y ambos forman parte de nuestra identidad.

Cambiar los sueños, los objetivos y los proyectos suele causarnos desasosiego y sensación de infidelidad cuando no son más que la adaptación al cambio de nuestra misión .

Mantenernos aferrados por principio a los elementos no definitivos de nuestra identidad nos puede llevar al inmovilismo, la vida es adaptación al cambio e impedir esta adaptación o negar el cambio es dirigir la marca personal, la identidad hacia una vía muerta.

Todos tenemos derecho al cambio, a reformular nuestros sueños y a posponer proyectos importantes. Reconocer este derecho es tomar consciencia de que estamos vivos y de que somos movimiento.

La necesidad de cambio sale de la razón y del corazón. Nuestra intuición y nuestras emociones son el primer indicativo de que nuestra vida tiene que tomar un nuevo derrotero y nuestra razón nos ayuda a encontrar la manera de hacerlo. Una marca personal  que se niega a escuchar los mensajes del corazón corre el riesgo de anquilosarse.

La vida es camino y aprendizaje. Cada paso que damos nos aporta nuevos elementos de conocimiento y nuevas experiencias. Cada situación de cambio implica cerrar un libro para abrir otro y por este motivo el cambio es aprendizaje y vida.
Pensar en el cambio y ponerlo práctica no es abandonar, no es una manifestación de inconsistencia es un signo de crecimiento y de fortalecimiento de nuestra marca personal.  Permitirse el cambio es optar por la vida.

Cómo transformar empleados en embajadores de marca

Publicado por: Guillem Recolons (21/10/2013)


¿Por qué una marca como Mercadona, que apenas invierte en publicidad, es tan poderosa?
Aunque no acostumbro a hacerlo, traduzco y resumo el excelente artículo del especialista en Personal Branding William Arruda “Three Steps For Transforming Employees Into Brand Ambassadors” publicado en la revista Forbes el pasado agosto.
Muchas empresas centran sus esfuerzos de branding en actividades tradicionales del marketing como la promoción, la publicidad, las relaciones públicas. Todo eso está muy bien, pero tal vez esas mismas empresas olvidan que uno de sus mejores activos de marca es su gente, sus profesionales.
William Arruda
William Arruda
No importa cuál sea el sector, la construcción de una gran marca requiere que todos los profesionales de la empresa conecten con la marca corporativa y comprendan la importancia de caminar juntos para lograr objetivos. Si no inspiramos a nuestra gente para serembajadores de marca, estamos desaprovechando una oportunidad única (y permitiendo que nuestros competidores avancen posiciones).
Según el barómetro Edelman Trust de 2013, “los empleados puntúan más alto en confianza pública que el Departamento de Relaciones Públicas, el Presidente o el fundador de la compañía. Un 41% piensa que los empleados son la fuente de información más creíble cuando hablan de su empresa”.
Para construir una marca corporativa fuerte se necesitan embajadores de marca, profesionales comprometidos, conectados y motivados: personas con un nivel de proximidad emocional con su trabajo, colegas y organización que les empuja constantemente a mejorar, a aprender y a desarrollar mejor sus tareas.
El compromiso es esencial, y acarrea múltiples ventajas. Entonces ¿Cómo conseguir profesionales comprometidos? Para transformar empleados en embajadores de marca se pueden seguir estos tres pasos:
1. Promueve el autoconocimiento y la identidad personal (Personal Branding)
Una investigación reciente de la Cornell University demuestra que para conseguir un alto grado de satisfacción de los empleados, la nueva cultura empresarial debería centrarse en la identidad personal, no en la corporativa. Cuando los empleados pueden convertirse en “los mejores aliados de si mismos” la productividad laboral y el apego a la compañía aumentan notablemente. En la misma investigación, a los empleados recién llegados se les preguntaba ¿Qué hay de “único” en ti que te ayuda a ser más feliz y hacer mejor tu trabajo? . Esa pregunta provocaba reacciones positivas: menor índice de baja laboral, mayor eficacia en el trabajo y mejora en el nivel de compromiso.
La pregunta encierra un interés hacia el empleado por parte de la empresa en cuanto a su potencial de crecimiento personal (no solo profesional). También demuestra que la organización cuida el nivel de bienestar de su gente. Todo eso, al final, redunda en un mayor beneficio para la marca. Si en vez de esa pregunta, la fórmula hubiera sido la clásica ¿Qué has oído de nuestra empresa que te haga orgulloso de pertenecer a ella? se vería “el plumero” del interés meramente económico de la relación profesional. Es como decir a un empleado la suerte que tiene de trabajar en la compañía, seguramente es contraproducente, transmite arrogancia, repele. Nuestro objetivo es generar un ambiente atractivo con nuestra gente que les dirija, de manera natural, a ser embajadores de marca. Hemos de ayudar a nuestra gente a “desenterrar” su mejores fortalezas para integrarlas en toda su actuación, eso conduce directamente al éxito del equipo.
2. Convierte el conocimiento de marca interno en una prioridad (Corporate Branding)
El instituto Gallup pregunto a más de 3.000 trabajadores seleccionados aleatoriamente si estaban de acuerdo con la siguiente afirmación: “Sé cuál es la misión de mi empresa y qué diferencia a nuestra marca de nuestra competencia” Sorprendentemente, solo un 41% de los empleados estaban de acuerdo, lo que indica que más de la mitad no eran conscientes del posicionamiento de su compañía y de su clave diferencial. ¿Cómo puede un equipo trasladar al mercado la “promesa” corporativa si no sabe lo que es? A los que lideran las empresas les toca la tarea de “educar” al equipo sobre todo lo relacionado con la marca.
3. Conecta lo personal y lo corporativo
Uno de los mayores malentendidos que conozco se refiere al hecho de que las marcas personales y las marcas corporativas compiten (en vez de cooperar). Nada puede estar más alejado de la realidad. Las compañías de mayor éxito –añado: como el caso de Mercadona- ayudan a su gente a conocerse mejor, a conocer su marca personal, y capitalizan la integración de esos rasgos individuales con los más amplios objetivos de la compañía. A eso se le llama Personal Branding aplicado, y representa una estrategia simple pero imbatible. Se basa en el principio de personal más (+) corporativo, no personal vs. corporativo. Cuando los empleados tienen más claro quiénes son y qué les hace excepcionales (un proceso que se puede implementar promoviendo el autoconocimiento), y además tienen claros los objetivos corporativos de marca, pueden poner en marcha sus competencias únicas y su experiencia para activar esos objetivos. Pensando de manera consistente e inconformista se puede seguir el trazo de experiencias excelentes como el Apple Genius Bar. Una marca consistente no emerge a partir de empleados instalados en la zona de confort. Cada profesional necesita determinar cómo puede –a su manera- trasladar la promesa de marca de una forma auténtica, aprovechando y uniendo la identidad corporativa con lo que le moviliza y hace único. Aunque no seas el presidente de la compañía, si te interesa aumentar ese nivel de compromiso entre la empresa y los empleados, tu rol es clave. Asume la tarea de “branding” para tu equipo. Haz saber a tu superior que quieres liderar una iniciativa de branding grupal. Este nuevo rol te brinda la oportunidad de moverte fuera de las jerarquías habituales, mejorar tu propia marca de cara a tu equipo y asumir un papel relevante en el éxito de tu empresa.
Una marca fuerte requiere el compromiso de todos los profesionales de la compañía, y se consigue integrando las marcas personales con la corporativa. Ellos, los profesionales, son el mejor recurso del que pueda disponer cualquier organización.

Personal Branding es el arte de invertir en ti

Publicado por: soymimarca (23/07/2013)


Compartimos con vosotros la entrevista realizada por Javier García Barros, autor del libro “Haz, marca personal para personas” a Guillem Recolons a través del Blog Siempre con algo en la cabeza

JG: Dentro de la cantidad de cosas que has vivido en tu carrera profesional, me llama mucho la atención que después de casi 20 años trabajando “para otros” decidieras emprender tu propio proyecto ¿Cuál fue la razón principal que te motivo a HAZerlo? 
GR: El despido podría haber sido el elemento detonante y el ansia de cambio el elemento motivante. Tras una carrera de éxito en agencias “de otros”, llega un momento en que me despiden. Ahí hay dos salidas:
1. El mundo se viene abajo. Te vas a la cola del paro y te pones a buscar trabajo.
2. La vida sigue, y 24h después del despido estás firmando ante notario la constitución de tu propia compañía.
Opté por la segunda, y volvería a repetirlo una y otra vez.

Guillem_RecolonsJG: Por si fuera poco, tiempo después fundaste soymimarca. ¿Por qué iniciar un nuevo proyecto si el que tenias funcionaba? Muchos quizás no hubiéramos arriesgado otra vez.
GR: Creo que la clave está en la propia pregunta, en el concepto de proyecto. El nuevo formato laboral se basa más en proyectos y clientes que en abstracciones como “compañía”. Trabajando solo podía llegar a cubrir una parte muy amplia del personal branding, pero me faltaba una pata: el área de autoconocimiento.
Además, me aburre bastante la acción comercial. Por todo ello creí necesario unir fuerzas con uno de los mejores coach de marca personal que conozco, Jordi Collell.

JG: Sé por experiencia propia que los inicios son difíciles ¿Cómo superaste en ambos proyectos esos momentos?
GR: Te parecerá simple, pero la ilusión y la convicción del proyecto eran el aliciente para seguir.
Además, redacté mi propia estrategia personal, mi visión, mi misión, valores, objetivos, targets, mensajes, partners, plan de comunicación. Me pregunté dónde quería estar en 10 años. Trabajé escenarios y estoy en el camino.

JG: ¿Ha sido duro el camino recorrido desde ese día que te “invitaron a irte” hasta hoy? ¿Has tenido ganas de abandonar alguna vez?
GR: No, y eso que entre medio sufrí otro fracaso.
En 2007 abrí la delegación española de TVLowCost, una agencia especializada en campañas TV. No funcionó, la cerramos en 2009, ya que en España el concepto low cost no representaba nada nuevo. Acumulo dos fracasos, y eso ayuda mucho a generar nuevos enfoques.
Un país como España penaliza el fracaso, pero créeme, es una lección de vida por la que creo que hay que pasar.

JG: Uno de los principales obstáculos que tenemos es “el miedo al fracaso” ¿Qué pasa si alguna de tus iniciativas/productos no funciona? ¿Cómo reaccionas?
GR: No pasa nada. Al contrario, aprendes. Recuerdo una campaña cuyo cierre era “The more we listen, the more we learn. And the more we learn, the more we can help”.
Creo que hoy no sería un consultor creíble si no conociera lo que NO hay que hacer. Y no supiera escuchar.

JG: Tu experiencia es muy inspiradora para mucha gente qué después de bastante tiempo trabajando se ven en la calle ¿Cómo le animarías a seguir hacia adelante, a actuar?
GR: La clave es hacerse un plan. Todo pasa por ahí, hay que dibujar una hoja de ruta, tener claro un norte, una meta, un sueño. Levantarse por la mañana sin tener una misión a corto y a medio plazo desmotiva y desanima a cualquiera.

JG: Para mi la marca personal es la mejor herramienta para HAZer, para actuar. ¿Cómo definirías la marca personal? ¿Cuáles son su principales ventajas?
GR: Utilizo a menudo una definición emocional “Personal Branding es el arte de invertir en ti”.
No considero el personal branding como una ciencia, lo considero una inversión a futuro, algo que, bien gestionado, nos podrá llevar al lugar que visualizamos como objetivo en un plazo razonablemente largo.
Además, y como díría el poeta griego Kavafis, no se trata solo de llegar a un lugar deseado, también hay que saber disfrutar de la travesía.

JG: Uno de los principales “peros” que argumentan muchas personas para empezar a desarrollar su marca personal es la exigencia de resultados en muy breve espacio de tiempo ¿Cómo vencer esas urgencias?
GR: Con una frase sencilla: Si no gestionas tu marca, otros lo harán por ti. Eso puede llevar algún tiempo, pero que alguien te destruya es cuestión de minutos.

JG: Con estás charlas quiero inspirar a la gente HAZer, a moverse, a no quedarse quieta ¿Qué le dirías a esa persona que lleva tiempo con una idea en la cabeza pero no se atreve a dar el paso?
GR: No tengas miedo al ridículo, no tengas miedo al fracaso, no te expongas sin haberte trazado un plan, y cuando lo tengas, lánzate con paracaídas.
Al principio puede dar cierta sensación de vértigo, pero siempre será mejor eso que la falsa comodidad del sofá (metáfora de la zona de confort). Recuerda que todo deja marca. Y mantente siempre, siempre, siempre con algo en la cabeza ;-)

JG: Guillem, muchísimas gracias por pasarte por mi casa en la red. Ha sido un enorme placer y sé que tu historia y experiencia va a servir de ayuda e inspiración a mucha gente. ¡Gracias!
GR: Gracias a ti, Javier por esta oportunidad de conectar con tus seguidores.

Personal Branding: ¿Cuál es la empresa que hay en ti?

Publicado por: Guillem Recolons (30/09/2013)


Trabajes por cuenta propia o por cuenta ajena, tienes una empresa. Sí, lo que lees. La primera de las cuatro definiciones de la RAE sobre la palabra empresa es: Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.
No es casualidad que una de la primeras personas que habló de Personal BrandingTom Peters, lo hiciera equiparando una persona a una empresa. Fue en su reflexión titulada “The Brand called You“, un artículo aparecido en agosto de 1997 en la revista Fast Company, del cual recomiendo apasionadamente su lectura. El eje vertebrador del artículo es este: Las grandes compañías entienden la importancia de las marcas. Hoy, en la Era de las Personas, tú debes ser tu propia marca.
La revista en que se publicó el artículo de Peters
La revista en que se publicó el artículo de Peters
Peters considera que las personas deberían verse a sí mismas como una marca en competencia continua con otras marcas, algo a lo que llama economía de agentes libres.Todos podemos destacar y posicionarnos en aquello en lo que nos gusta profesionalmente desarrollando habilidades personales. Además, las nuevas tecnologías nos permiten crear canales de comunicación que nos ayudan a dar forma a nuestra marca.
Para ello es esencial encontrar lo que nos hace diferentes y lo hacemos bien, y potenciarlo para ganar presencia y relevancia en la economía de agentes libres. Esto es así tanto si trabajamos por cuenta propia o ajena.
Me llama la atención algo que 15 años después de este escrito hay un concepto que sigue sin ser asimilado por buena parte de los profesionales que trabajan por cuenta ajena: siguen pensando que no necesitan trabajar su marca personal, que ya hay suficiente con el “amparo” de la marca de la empresa para la que trabajan. Craso error. Ingente error.
La muerte del “trabajo para siempre”.
Hemos tratado este tema a menudo es este blog. El trabajo para toda la vida ya no existe. Ni siquiera en Japón. Ni siquiera entre los funcionarios públicos. Nada dura para siempre, y necesitamos entender que somos una empresa para utilizar el pensamiento estratégico de una empresa y sus herramientas de marketing. En un excelente artículo titulado “¿Por qué todo el mundo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena?, mi socio Jordi Collell ponía -hace tres años- el dedo en la llaga sobre esta cuestión y daba algunos consejos a los profesionales por cuenta ajena para no bajar la guardia y para “verlas venir” y estar preparado en todo momento.
La realidad es tozuda y se acaba imponiendo. Una gran parte de profesionales que acuden a nuestra consultoría lo hacen tras una situación de despido. No es que entonces sea demasiado tarde, nunca lo es, pero la dificultad y esfuerzo requeridos serán mayores.
Entiéndete como una empresa, trabaja tu plan estratégico, analízate desde todos los puntos de vista de una empresa. Hazlo solo o con ayuda. Pero no te duermas. El cambio es inevitable y nos espera a la vuelta de cada esquina. Y ese cambio no nos puede pillar desprevenidos.

 

Eres Marca

Publicado por: Pablo Adán Micó (18/05/2012)

Fíjate bien en la persona que tengas al lado. Obsérvala y llegarás a la conclusión de que algo tetransmite: buen rollo, confianza, seriedad, diversión, seguridad, competitividad…
Las personas transmitimos algo por el hecho de estar, por el hecho de ser. Lo hacemos de manerainconsciente, sin una reflexión previa, pero lo hacemos.
Ahora mírate al espejo ¿te has parado a pensar qué le transmites a los demás? Algo, eso seguro.
SI transmitimos algo es quesomos marcas. Pero ahora viene el problema ¿transmitimos aquello que somos o aquello que los demás esperan que seamos? Y la percepción que los demás tienen de mí ¿es la que yo pretendo? ¿es la que coincide con mi proyecto personal?
Si transmitimos algo es que somos marcas; marcas personales. Y de que esa percepción que llegue a los demás coincida con lo que soy, mis valores y mis aspiraciones, dependerá la mi capacidad de comunicar lo que soy y lo que pretendo ser.
Ya que soy marca, me guste o no, consciente o inconscientemente, deberé recurrir a ella para desarrollarla y potenciarla. Eso es el marketing personal. 
Y para desarrollarla, potenciarla y comunicarla debo tener un plan.
Nosotros te podemos ayudar. Personal Branding Plan:; tu plan de marca personal ahora ya está on line.

Actitud, pensamiento positivo y marca personal

Publicado por: Jordi Collell (25/10/2013)

Que nuestra marca personal sea reconocida, memorable y la elegida por los demás depende de nuestras actitudes, de lo que transmitimos a través de nuestra manera de actuar porque la acción configura nuestra manera de ser y articula nuestra identidad. Somos pensamiento y acción.

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Se habla mucho de actitudes positivas y depensamiento positivo, el optimismo o en el extremo opuesto el pesimismo se convierte en un indicador de valía personal y muchas veces en el justificante de nuestros fracasos. Cuando las cosas no nos salen bien, fracasamos en lenguaje llano, es porque no tenemos un enfoque suficientemente positivo y por lo tanto no sólo somos responsables de los fracasos si no que además nos los merecemos y encima nos lo creemos.

Soy uno de los convencidos que una actitud positiva es una buena tarjeta de presentación de nuestra marca personal y una manera fantástica de enfocar la vida que vale más ver el vaso medio lleno que medio vacío y que esta manera de hacer, esta actitud, nos ayuda a pensar en grande a tener unos puntos de mira más desarrollados y nos puede abrir puertas que de pensar de otro modo y de tener otra actitud estarían cerradas. Pero todo lo anterior no es garantía de nada porque al final lo que vale es lo que hacemos.

Es cierto que si conseguimos tener un estado de ánimo que nos permita ver el futuro de manera optimista minimizando los nubarrones que siempre aparecen transmitiremos a nuestro entorno tranquilidad, los demás nos lo agradecerán y, como tenemos una tendencia general a recordar lo bueno y a olvidar lo malo, seremos memorables. Pero además tenemos que ser capaces de hacer aquello que nos hemos propuesto y lo que se espera que hagamos en todas las situaciones porque de lo contrario nuestras acciones borraran la huella positiva y estaremos en peor situación.

Se habla poco del deber, de hacer las cosas porque se tiene que hacer aunque no gusten, del trabajo constante y a veces ingrato, de que para escribir medio página pueden hacer falta muchas horas de lectura, de investigación y de reflexión. Pensar en positivo si no va unido a un esfuerzo por aprender, por ser mejores y por cambiar no sirve absolutamente de nada. Es más alguien que de entrada piense en la botella medio vacía pero que esté haciendo lo que es preciso para ser mejor acabará con su marca mejor posicionada.

Es por todo lo anterior que cuando tomamos consciencia de que dejamos marca, de quesomos una marca, lo hacemos a partir de la acción y de la reflexión. Aprendemos a conocernos mejor, ponemos de manifiesto lo que realmente nos gusta, inmediatamente después elaboramos la estrategia para que pueda ser realidad y finalmente lo explicamos, lo hacemos visible. Una marca personal no se gestiona únicamente con el pensamiento.

Actitud, pensamiento positivo y marca personal

Publicado por: Jordi Collell (25/10/2013)

Que nuestra marca personal sea reconocida, memorable y la elegida por los demás depende de nuestras actitudes, de lo que transmitimos a través de nuestra manera de actuar porque la acción configura nuestra manera de ser y articula nuestra identidad. Somos pensamiento y acción.

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Se habla mucho de actitudes positivas y depensamiento positivo, el optimismo o en el extremo opuesto el pesimismo se convierte en un indicador de valía personal y muchas veces en el justificante de nuestros fracasos. Cuando las cosas no nos salen bien, fracasamos en lenguaje llano, es porque no tenemos un enfoque suficientemente positivo y por lo tanto no sólo somos responsables de los fracasos si no que además nos los merecemos y encima nos lo creemos.

Soy uno de los convencidos que una actitud positiva es una buena tarjeta de presentación de nuestra marca personal y una manera fantástica de enfocar la vida que vale más ver el vaso medio lleno que medio vacío y que esta manera de hacer, esta actitud, nos ayuda a pensar en grande a tener unos puntos de mira más desarrollados y nos puede abrir puertas que de pensar de otro modo y de tener otra actitud estarían cerradas. Pero todo lo anterior no es garantía de nada porque al final lo que vale es lo que hacemos.

Es cierto que si conseguimos tener un estado de ánimo que nos permita ver el futuro de manera optimista minimizando los nubarrones que siempre aparecen transmitiremos a nuestro entorno tranquilidad, los demás nos lo agradecerán y, como tenemos una tendencia general a recordar lo bueno y a olvidar lo malo, seremos memorables. Pero además tenemos que ser capaces de hacer aquello que nos hemos propuesto y lo que se espera que hagamos en todas las situaciones porque de lo contrario nuestras acciones borraran la huella positiva y estaremos en peor situación.

Se habla poco del deber, de hacer las cosas porque se tiene que hacer aunque no gusten, del trabajo constante y a veces ingrato, de que para escribir medio página pueden hacer falta muchas horas de lectura, de investigación y de reflexión. Pensar en positivo si no va unido a un esfuerzo por aprender, por ser mejores y por cambiar no sirve absolutamente de nada. Es más alguien que de entrada piense en la botella medio vacía pero que esté haciendo lo que es preciso para ser mejor acabará con su marca mejor posicionada.

Es por todo lo anterior que cuando tomamos consciencia de que dejamos marca, de quesomos una marca, lo hacemos a partir de la acción y de la reflexión. Aprendemos a conocernos mejor, ponemos de manifiesto lo que realmente nos gusta, inmediatamente después elaboramos la estrategia para que pueda ser realidad y finalmente lo explicamos, lo hacemos visible. Una marca personal no se gestiona únicamente con el pensamiento.

Los 7 mandamientos de una “vídeo-presentación”

Publicado por: Alexia Herms (23/10/2013)


Estamos en la recta final del año 2013 y todos divisamos al horizonte un nuevo y flamante 2014 plagado de nuevas oportunidades y tendencias. Dicen los expertos que este 2014 el vídeoserá uno de los protagonistas en las estrategias de marketing y comunicación de las grandes marcas, vamos, que el vídeo será la nueva revolución del contenido este 2014
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Y es que los datos hablan por si mismos: Cisco estima que en 2015 el 85% del tráfico de internet estará basado en vídeos. Es decir, vivimos “Infoxicados” y la manera más cómoda de engullirinformación será de maneraaudiovisual.
La realidad es que  no únicamente las marcas comerciales pueden aprovecharse del poder del vídeo, las marcas personales también pueden encontrar un gran aliado en esta herramienta de comunicación.
El vídeo es un formato muy completo, nos permite llegar a nuestro público objetivo, llamar su atención y conectar. Eso sí, hay que ser meticuloso y estratégico tanto en su elaboración como en su difusión. A continuación los 7 mandamientos para elaborar un buen vídeo de presentación:
1.Mensaje + Posicionamiento = Buena comunicación de nuestra marca personal.
Antes de grabarte has de trabajar tu mensaje y posicionamiento. Una vez lo tengas claro, planifica un guión en el que expliques de forma clara y directa: quién eres , qué ofreces, cuál es tu valor y qué te avala. Aprovecha la oportunidad para hacer “brillar” los puntos fuertes de tu marca personal.
2. “Menos es más”, también en marca personal.
Al grano. El vídeo no debe durar más de 2-3 minutos. Di lo que quieras decir, y piensa que el objetivo es despertar la curiosidad y generar la inquietud de que quieran saber más sobre ti.
3. El “no es lo que llevo es lo que soy, no vale”. La imagen sí importa, y mucho.
La imagen y la ropa son fundamentales ya que reflejan gran información sobre nosotros. Hay que elegir prendas que nos identifiquen y evitar siempre rayas y estampados. Para una imagen impecable es siempre aconsejable recurrir al uso de maquillaje, (polvos traslúcidos) para que la piel luzca mate y más bonita.
4. Elije bien lo que te rodea.
Lo que tienes detrás de ti habla sobre tu marca, puede reforzar tu mensaje o diluirlo. Sé muy consciente de lo que está en el marco mientras te están grabando.
5. A veces lo barato sale caro. Apuesta por profesionales
Es mejor no tener ningún vídeo en la red, que tener algo poco profesional. Un buen vídeo es la suma de una buena definición de tu marca personal, una correcta ejecución y el uso de las herramientas adecuadas de audio y vídeo. Por eso, siempre es aconsejable recurrir a profesionales para asegurarse que la imagen y sonido transmiten profesionalidad y calidad.
6. Sí! A un buen plan de comunicación.
Para darle visibilidad a tu vídeo de presentación crea tu propio canal en Youtube, esta red de contenidos te va a permitir enlazarlo con tu Linkedin y tu Blog. Puedes incluirlo en la firma de tu mail con un enlace que vaya directo al vídeo e incluso puedes convertirlo un CV audiovisual.
Dicen que “Si no comunicas, no exites” y las tendencias para este próximo año apuntan a que“Si comunicas en vídeo, ganas”.