Publicado por: Guillem Recolons (09/09/2013)
Sé de antemano que la pregunta es algo demagógica. Pero desde una perspectiva debranding, podríamos trazar un símil entre el producto y lo que sabemos hacer, nuestra propuesta de valor, y siguiendo el mismo símil podríamos hablar de nuestras habilidades comunicativas y persuasivas como el envase.
En los campos industrial y comercial es frecuente encontrar productos sin envase –los graneles, por ejemplo-, pero en territorio personal ambos activos se necesitan, se retroalimentan. Si una persona tiene una excelente oferta profesional pero no sabe comunicarla, no encontrará mercado. Si, por el contrario, se trata de alguien con grandes dotes comunicativas pero vacío de contenido, sin oferta de valor, encontrará un mercado hostil.
No me gusta hacer leña del árbol caído, pero en el caso de la candidatura olímpica de Madrid 2020 parece que ha fallado el envase. Todo el mundo estaba de acuerdo en que, tras muchos años de candidaturas e inversiones, la ciudad estaba sobradamente preparara para acoger los juegos de 2020. Tanto en infraestructuras como en la fuerza del voluntariado y en la cantidad y calidad de embajadores mediáticos.
¿Dónde está el problema? Desde una perspectiva (subjetiva, eso sí) he leído tres errores que pueden haber sido clave:
- Valores. Ha faltado humildad. Se ha dado a entender que esto estaba ganado, que a la tercera va la vencida. He visto una actitud institucional de cierta prepotencia, de querer arrasar con todo. Se llegó a publicar que 50 de los 98 miembros del COI con derecho a voto apostaban por Madrid, con nombres y apellidos. Si yo soy uno de ellos, retiro el voto, no lo dudaría. La indiscreción se paga cara.
- Incoherencia. ¿Cómo se entiende que un país en profunda crisis económica envíe el doble de delegados que Tokio a Buenos Aires? O lo que es peor ¿Cómo se entiende que un país en plena crisis económica destine una cantidad ingente de recursos económicos a potenciar –no una- tres candidaturas?
- Incompetencia. La parte final, la que rodea las votaciones, es la culminación del envase. Es donde se demuestra la habilidad de los portavoces para convencer a los miembros del COI. Y esa parte de improvisó, se dejó en manos de personas con escasa habilidad para comunicar, para presentar. Empezamos a estar hartos de tener responsables políticos e institucionales que no conozcan más que su lengua materna. Ese es un asunto grave. Nadie, entre los votantes que hallaban en Buenos Aires el pasado viernes, entendió a la alcaldesa de Madrid, nadie. Ella tampoco entendió las preguntas que le hicieron. Se sacó de la manga un relato equivocado, el café con leche de la Plaza Mayor. España fue el hazmerreír del mundo. España no supo comunicarse.
Se ha hablado muchos de aspectos técnicos, como la poca lucha contra el dopaje, etc. No creo que sea la clave. Sé que es fácil decir esto “a toro pasado”, pero la primera rueda de prensa y los errores de la alcaldesa de Madrid ya hacían presagiar que las cosas no acabarían bien.
Producto y envase. No hay una cosa sin la otra, y menos en el terreno personal. Me hubiera gustado que Madrid se lo llevara. En vez de eso, siento vergüenza.

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